miércoles, 21 de agosto de 2013

Robandome 10 minutos de trabajo



En honor a este día a día y a este corre corre de la vida, me siento hoy tomando 10 minutos de mi actividad laboral a escribirte unas líneas querido compañero de viaje, amado Copiloto de mi vida.
Aprovechando que el celular se ha descargado y el correo electrónico sufrió un pequeño colapso, que mi jefe está en una de esas reuniones interminables, y que no levanto los ojos del computador mientras el universo se confabula yo te escribo…

Ya casi son dos años de ser madre, desde llevarte en mi vientre, trabajamos por distintas partes de Colombia, siempre contándote para donde y que íbamos hacer, ahora que no quieres bajarte de mis brazos, sigues acompañándome en este nuevo reto de ser madre y trabajar igual que antes, te cuento que esto no ha sido nada fácil; afortunada fui al poder quedarme contigo casi 15 días más de la licencia permitida para permanecer a tu lado,  los primeros días de regreso al trabajo confieso que fueron duros, terribles, mis ojos no paraban de soltar unas lagrimas gruesas y repetidas, creo que llamé a tu papá más de 10 veces al día, veía tus fotos te extrañaba tanto tantisisisimo!!! Eso no era todo, sufrí terribles dolores en mis senos, nadie me dijo que el sentimiento de extrañarte tanto hacia que se produjese mas leche materna y gracias a esto el temible fantasma de la MASTITIS apareció en mi vida y durante 8 días el dolor al amamantarte y estar lejos de ti fue de locos.

Así comenzó todo este nuevo capítulo de mi vida al que llamaré, confiando en Dios... Y es que esa frase se convirtió en mi diario vivir, aprendí a no llamar más de dos veces a tu papá o a tu nona Amparo, cuando comencé a viajar y a permanecer lejos de ti noches enteras confié en que Dios te arrullara en sus brazos y te hiciera dormir plácidamente sin sobresaltos, confieso que en esos días no dormía mucho (Aún en mis viajes no duermo), confié en que las personas que estaban pendientes de tus cuidados fuesen una extensión del amor de Dios y del mío propio para contigo y no me equivoque, más amor y cuidados no eran posibles, fuiste y eres aún el centro del universo de ellos.

Así pasó el tiempo y confié en Dios que todo el proceso de un traslado era el mejor y aun sigo en ese proceso, de nuevo me asalto la incertidumbre de quien iba a estar a tu cuidado, quien acompañaría todo el día a mi gato, y de nuevo aparece un Angel llamado Laly que es esa respuesta a todas mis oraciones. Tus Nonos y la Tía que en el día a día acompañan tu crecimiento y tu formación como persona, de ellos también siempre tendremos el apoyo necesario para que nuestras vidas sean menos complicadas.

Cuando algún día tengas la edad para leer esto sabrás y entenderás, que tu sonrisa y tu presencia al regresar a casa cada día fue mi aliciente para lograrlo cada mañana, ese contrato que firmamos  desde el momento en que nos encontramos en esta vida, sigue firme, aún en la distancia a varias cuadras de distancia, Kilómetros y quizás mares de por medio (algún día) sabrás que todo el trabajo ha sido por ti por los dos.

Cada noche doy gracias a Dios por este trabajo, por permitirme tener un sustento diario para ti, gracias a este trabajo Félix Tomás puedo arreglármelas para brindarte una vida cómoda, sin excesos o lujos innecesarios, este es mi ejemplo para ti, hay que ganarse las cosas en la vida, el esfuerzo siempre es recompensado, te dirán que todo es duro, otros te harán creer que es imposible, otros aun más audaces te dirán que no eres capaz… Yo día a día aprendo a ser mujer, mamá, profesional etc. Cada día es un aprendizaje vinimos aquí para ser felices, para admirar el mundo y los milagros que ocurren en él.

Me despido un poco afanada, ya los celulares comenzaron a sonar de nuevo, hay un requerimiento y la bandeja de correo está a punto de estallar, sé que estas bien que mi amor te llega a cada momento, y que la promesa de un nuevo día a tu lado será por el tiempo que Dios me de vida para amarte y trabajar por un mejor mañana.

Te amo tu mamá.

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